Tiempos de incertidumbre obligan a las empresas a prepararse

La incertidumbre reinante a nivel internacional y en España hace que muchas empresas en sectores competitivos se vean obligadas a efectuar recortes significativos de personal.

Sin embargo, los ahorros de costos serán mucho menores de lo que podrían ser si las empresas no tienen un control central de sus obligaciones.

Todas las cosas malas vienen de tres en tres

  • Muy pocas empresas tienen una visión general de los contratos que constituyen la base de sus costos totales.
  • Vencimientos, especificaciones, precios, contactos, derechos y obligaciones se encuentran dispersos en los estantes, cajones y ordenadores de los empleados.
  • Cuando se produce una ola de despidos, desaparecen los últimos vestigios de control –y los ahorros de costos se vuelven mucho menores de lo que podrían ser–.

«No soy socioeconomista. No tengo idea de cómo van las cosas en la UE y en otras partes del mundo. No obstante, veo que muy pocas empresas se están adaptando a los riesgos financieros a los que hacen referencia los medios de comunicación día tras día. Y la única razón es porque no se han preocupado por adoptar algunas medidas preventivas simples y de bajo costo».

Lasse Sten, fundador y director gerente de House of Control

Sten se refiere a los contratos que firman determinados empleados en nombre de la empresa con el propósito de mejorar las operaciones, pero que pueden dejar de priorizarse en tiempos difíciles o que, en el peor de los casos, no aportan ningún beneficio para la empresa una vez que dicho empleado deja su puesto.

«Estos contratos pueden abarcar diferentes cosas, desde entregas periódicas de mercancías hasta suscripciones plurianuales. Lo que tienen en común estos contratos y otras obligaciones es que se encuentran guardados en las carpetas y en los servidores de un gran número de empleados. Cuando estos empleados dejan de trabajar para la empresa, no hay manera de cancelarlos».

 

Los costos variables se convierten en costos fijos

A los pasivos relacionados con las operaciones diarias se añaden los costos que supone cada empleado: seguros, cuotas de gimnasio, suscripciones a periódicos, teléfonos móviles, etc. Las empresas que carecen de control descubren que los costos que se supone que son variables terminan convirtiéndose en costos fijos. Uno ve que figuran en el balance anual, pero la empresa no tiene posibilidad de ejercer ningún control sobre los contratos correspondientes. Lasse Sten insta a todas las empresas –incluso a aquellas que no son susceptibles a las fluctuaciones internacionales– a examinar detenidamente si tienen un buen control de sus obligaciones futuras.